Newsletter 6

Archivero de Boletín informativo
logo
logo
pic-subscribe-email
pic-subscribe-email

La autoestima no es arrogancia, es honestidad contigo mismo

Hola,

"No quiero sonar arrogante", me dijo un cliente cuando le pedí que me contara tres cosas que hacía bien. Se quedó en silencio, incómodo, como si reconocer sus fortalezas fuera un pecado.

Pero cuando le pregunté: "¿Puedes contarme tres cosas que haces mal?", no tardó ni dos segundos en responder. Tenía una lista mental preparada.

Ahí estaba el problema: No es humildad lo que te impide reconocer tu valor. Es miedo.


Lo que la autoestima NO es

Antes de hablar de lo que sí es, aclaremos lo que NO es:

La autoestima NO es:

✗ Creerte superior a los demás
✗ No reconocer tus errores
✗ Ser egocéntrico o narcisista
✗ No necesitar a nadie
✗ Estar siempre seguro de todo
✗ No tener inseguridades

 

La autoestima ES:

La capacidad de reconocer tu valor inherente, independientemente de tus logros, errores o la opinión de otros.

Es saber que eres suficiente tal como eres, y al mismo tiempo estar abierto a crecer. No se trata de ser perfecto. Se trata de ser honesto contigo mismo, con tus luces y tus sombras.

De dónde viene la baja autoestima

La autoestima no es algo con lo que naces. Se construye (o se destruye) en la infancia, a través de:

• Mensajes que recibiste sobre ti mismo ("eres tonto", "no sirves para nada", "eres demasiado sensible")
• Amor condicional ("te quiero si sacas buenas notas", "te quiero si te portas bien")
• Comparaciones constantes con otros
• Invalidación de tus emociones ("no llores", "no es para tanto")
• Experiencias de rechazo, burlas o abandono

 

Estos mensajes se convierten en tu voz crítica interna. Esa voz que te dice que no eres suficiente, que no mereces, que debes esforzarte más para ser amado.

La buena noticia: lo que se aprendió, se puede desaprender. La autoestima se puede reconstruir.

Las señales de baja autoestima (que nadie te cuenta)

La baja autoestima no siempre se ve como alguien inseguro y tímido. A veces se disfraza de:

Perfeccionismo extremo (nada es suficientemente bueno)

Necesidad constante de aprobación (tomas decisiones basándote en qué pensarán los demás)

Dificultad para recibir elogios (los minimizas o los rechazas)

Autosabotaje (destruyes lo bueno que construyes)

Comparación constante (siempre hay alguien mejor que tú)

Relaciones tóxicas (aceptas migajas porque crees que no mereces más)

Miedo al éxito (¿y si llego y no puedo mantenerlo? ¿y si descubren que soy un fraude?)

Ejercicio: Reconstruyendo tu autoestima desde la raíz

Este ejercicio no es fácil, pero es transformador. Tómate tu tiempo, hazlo cuando estés solo y en calma.

Parte 1: Identifica tu crítico interno

Escribe las frases que te repites cuando cometes un error o cuando algo no sale bien.
Ejemplos: "Eres un inútil", "Nunca haces nada bien", "Nadie te va a querer así"

Ahora pregúntate: ¿De quién es esta voz?
Muchas veces es la voz de un padre, un maestro, una expareja... alguien que internalizaste.


Parte 2: Desafía esas creencias

Para cada frase negativa, pregúntate:
• ¿Es esto objetivamente cierto?
• ¿Le diría esto a alguien que amo?
• ¿Qué evidencia tengo de que esto es verdad?
• ¿Qué evidencia tengo de que esto NO es verdad?


Parte 3: Construye tu nueva narrativa

Por cada creencia limitante, escribe una verdad más compasiva y realista:

Antes: "Soy un fracaso"
Ahora: "Cometí un error, pero eso no define quién soy. Puedo aprender de esto."

Antes: "Nadie me va a querer tal como soy"
Ahora: "Merezco amor incondicional, y las personas correctas me amarán por quien soy."

Antes: "No soy suficiente"
Ahora: "Soy suficiente tal como soy, y puedo mejorar sin dejar de ser valioso."

 

Repite estas nuevas narrativas todos los días. Al principio no las creerás. Está bien. Tu cerebro necesita tiempo para reaprender. Pero si las repites con constancia, eventualmente se convertirán en tu nueva verdad.


La práctica diaria que cambia todo

Todas las noches, antes de dormir, escribe en tu libreta:

1. Algo que hice bien hoy (aunque sea pequeño)

2. Algo que agradezco de mí mismo

3. Una forma en que fui amable conmigo hoy

Parece simple. Casi tonto. Pero en 30 días, tu cerebro empezará a buscar automáticamente lo bueno en ti en lugar de enfocarse solo en tus errores.


Lo que descubrió mi cliente

Tres meses después, aquel cliente que no podía mencionar tres cosas que hacía bien, me escribió esto:

"Me di cuenta de que no era arrogante reconocer mi valor. Era honesto. Y que la verdadera humildad no es hacerte pequeño. Es reconocer tanto tus fortalezas como tus áreas de crecimiento sin juicio."

La autoestima no te vuelve perfecto. Te vuelve libre.


Esta semana, presta atención a cómo te hablas a ti mismo. ¿Con dureza o con compasión?

Y si descubres que eres tu peor enemigo, recuerda: puedes elegir ser tu mejor aliado.

 

Gracias por estar aquí.
Gracias por elegir mirarte

Con cariño,

Maria Laura
Uncoachenti

PD: Si sientes que necesitas acompañamiento para profundizar en lo que tu cuerpo está tratando de decirte, puedes agendar una sesión aquí. Trabajamos juntos para encontrar las respuestas que ya están dentro de ti.

Si no has dado tu autorización para recibirlo, elimínalo o haz clic en "Cancelar suscripción".

Si tienes alguna pregunta, ponte en contacto con nosotros a través de consultas@uncoachenti.es


Enviado a través de

SendPulse