Newsletter 5

Archivero de Boletín informativo
logo
logo
pic-subscribe-email
pic-subscribe-email

Los límites no son egoísmo, son supervivencia emocional

Hola,

"Me siento culpable cada vez que digo que no", me confesó una clienta. Trabajaba hasta tarde todos los días, respondía mensajes a cualquier hora, y cuando alguien le pedía un favor (aunque ella estuviera agotada), no podía negarse.

Le pregunté: "¿Y qué sientes cuando dices que sí pero quieres decir que no?"

Silencio. Y luego: "Resentimiento. Rabia conmigo misma."

Ahí estaba el verdadero problema: no era que los demás abusaran de ella. Era que ella misma no se estaba protegiendo

Por qué nos cuesta tanto poner límites

Poner límites se siente incómodo porque, de niños, muchos aprendimos que:

• Decir "no" es ser egoísta o mala persona

• Nuestro valor depende de complacer a otros

• Si ponemos límites, nos abandonarán

• Es nuestra responsabilidad hacer felices a los demás

• Los límites lastiman a las personas que amamos

 

Pero aquí está la verdad que nadie te dijo:

Un límite no es un ataque. Es una definición de dónde terminas tú y empieza el otro.

Sin límites, no hay relación sana. Solo fusión, dependencia o resentimiento.

Los tres tipos de límites

No todos los límites son iguales. Necesitas los tres para estar bien:

1. Límites físicos

Tu cuerpo, tu espacio personal, tu tiempo, tu energía.

Ejemplo: "No puedo quedarme hasta tarde hoy, tengo un compromiso"

2. Límites emocionales

Lo que estás dispuesto a tolerar emocionalmente, las responsabilidades que sí y no tomas.

Ejemplo: "No voy a cargar con tu enojo. Podemos hablar cuando estés más calmado"

3. Límites mentales

Tus valores, creencias, opiniones. Lo que permites que influya en tu forma de pensar.

Ejemplo: "Respeto tu opinión, pero no la comparto y está bien"

 

Cómo poner límites sin culpa

Aquí está la fórmula que cambió todo para mi clienta (y puede cambiar todo para ti):

Paso 1: Identifica qué te molesta
Sé específico. No "me siento mal", sino "me molesta que me escriban después de las 10pm esperando respuesta inmediata"

Paso 2: Define tu límite con claridad
"No respondo mensajes de trabajo después de las 9pm"

Paso 3: Comunícalo sin justificarte
"A partir de hoy, no estaré disponible después de las 9pm. Responderé en la mañana."
NO digas: "Es que mi familia... y es que necesito descansar... y es que el doctor me dijo..."
Tu límite no necesita justificación. Es válido porque TÚ lo decides.


Paso 4: Mantén el límite (aquí viene lo difícil)
La primera vez que lo pongas, lo probarán. Es normal. No cedes. Cada vez que cedes, enseñas que tu límite no es real.

Paso 5: Gestiona la culpa
La culpa vendrá. Es normal después de años de complacer. Respira. Recuerda: no eres responsable de cómo otros reaccionan a tus límites saludables.

 

Importante: Un límite sano puede incomodar a otros, especialmente si estaban acostumbrados a que no tuvieras ninguno. Su incomodidad no significa que estés haciendo algo malo.

Las señales de que necesitas límites urgentemente

Si te identificas con tres o más de estas señales, es hora de trabajar en tus límites:

✗ Te sientes constantemente agotado o resentido
✗ Dices "sí" cuando quieres decir "no"
✗ Te sientes responsable de los sentimientos de otros
✗ Evitas conflictos a toda costa, incluso a tu propio costo
✗ Tu tiempo nunca es tuyo
✗ Sientes que los demás "abusan" de ti (pero no pones límites)
✗ Te cuesta identificar qué quieres TÚ (porque siempre estás pensando en los demás)

Lo que cambió para mi clienta

Seis meses después, mi clienta volvió a sesión y me dijo algo que nunca olvidaré:

"Pensé que si ponía límites, las personas que amo se alejarían. Pero pasó algo curioso: las personas que realmente me aman los respetaron. Y las que se molestaron... bueno, ahora sé que no estaban aquí por mí, sino por lo que yo hacía por ellas."

Los límites no alejan a las personas correctas. Filtran a las incorrectas.

 


Esta semana, elige UN límite que necesitas poner. Solo uno. Pequeño o grande, no importa.

Defínelo. Comunícalo. Mantenlo.

Y observa qué pasa cuando eliges cuidarte tanto como cuidas a otros.

Gracias por estar aquí.
Gracias por elegir mirarte

Con cariño,

Maria Laura
Uncoachenti

PD: Si sientes que necesitas acompañamiento para profundizar en lo que tu cuerpo está tratando de decirte, puedes agendar una sesión aquí. Trabajamos juntos para encontrar las respuestas que ya están dentro de ti.

Si no has dado tu autorización para recibirlo, elimínalo o haz clic en "Cancelar suscripción".

Si tienes alguna pregunta, ponte en contacto con nosotros a través de consultas@uncoachenti.es


Enviado a través de

SendPulse